Antes de realizar un proyecto con un presupuesto de gran envergadura y que puede tener un alto impacto tanto en tus trabajadores como en tus clientes, ¿no crees que merece la pena probar si lo que quieres ejecutar va a tener los resultados que esperas?
Cuando tienes un evento importante, pruebas el menú que vas a servir, para asegurarte que tiene la calidad que esperas y que efectivamente es de tu gusto. Cuando compras ropa, primero la pruebas, quieres saber si te sienta bien, si transmite lo que deseas. Cuando contratas a alguien, también lo pones a prueba. Es necesario probar para asegurarse que la impresión que se tiene es correcta, es la única forma de conocer los resultados que obtendrás de una acción. Si probamos tantas cosas, ¿por que no realizar pruebas antes de embarcarte en el desarrollo de un proyecto? Para saber que impacto y que implicaciones tendrá el proyecto que quieres ejecutar sirven las pruebas.
Un prototipo de un proyecto es la creación de un producto que me ofrezca la posibilidad de probar las hipótesis que tengo sobre el proyecto, invirtiendo los mínimos recursos posibles y el menor tiempo. Hipótesis que pueden ser, tanto de implicación, de riesgos, de acogida, de uso, de necesidades... El objetivo es comprobar estas hipótesis a pequeña escala, para más tarde extrapolarlo al entorno real. De esta forma, cuando realicemos el prototipo no tendrá como objetivo el total de nuestro público, deberemos sementar, probarlo en un entorno restringido y controlado, este impacto, no es solo por el volumen de clientes o usuarios o recursos del producto, sino por la necesidad de analizar toda la información generada sobre el producto. El objetivo, no lo olvidemos, es recopilar información para tomar decisiones sobre el desarrollo del proyecto a gran escala. Así mismo, a la hora de crear un prototipo, no haremos el esfuerzo de realizar un desarrollo técnicamente perfecto y eficiente, usaremos las herramientas que tengamos a mano e invertiremos lo mínimo imprescindible para tener un producto aparente, que me permita verificar las incógnitas que tengo. Será durante la ejecución del proyecto definitivo, donde evaluaremos el coste/beneficio de un desarrollo técnicamente adecuado para el proyecto.
Un ejemplo de prototipo puede ser el MPV: Producto mínimo viable, que esta compuesto por el mínimo posible de funcionalidades necesarias para sacar un producto al mercado. Su objetivo, también es comprobar que acogida tiene en el mercado, y la identificación de las prioridades en el desarrollo de las nuevas funcionalidades.
Para probar, se ha de invertir el mínimo posible, no necesitas una solución que perdure en el tiempo, ni que sea eficiente, ni automatizar al máximo, vale más la pena, invertir en generar suficiente información y en su posterior análisis, que en crear algo que perdure en el tiempo, el prototipo es solo eso, una prueba y ese es su fin y objetivo.
¿Qué preferís para los prototipos, una sola funcionalidad, o probar un conjunto de ellas? ¿Usáis la segmentación del público para realizar diferentes pruebas y así decidir entre alternativas?
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